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1.-SITUACIÓN Y PERSPECTIVAS-

Como continuación de lo ya editado sobre el Sistema de Innovación Científica, Tecnológica y Empresarial, y su Plan Nacional de I+D+i, expondremos unas recomendaciones que opino pueden ser convenientes a considerar para una mejor eficacia e eficiencia en su gestión.

Por tanto, antes de seguir leyendo este post les recomiendo la lectura de los ya editados:

Durante la primera década del Siglo XXI el sistema nacional de innovación en España ha alcanzado una madurez, dimensión y complejidad claramente superior a la registrada en los dos decenios precedentes. El número de los agentes de ese sistema, tanto en el ámbito de la investigación académica como en el de las empresas, ha crecido considerablemente.

También lo han hecho los recursos empleados en las actividades de investigación e innovación, de manera que, en el caso de las OPIs y universidades, se han alcanzado una dimensión próxima al promedio europeo. Sin embargo, no ha sido así en el caso de las empresas innovadoras, pues aunque la dimensión de sus actividades también ha crecido muy por encima de la media europea, al correspondiente proceso de convergencia le quedan aún muchos años para llegar. Lo cual afirma que el SICTE español adolece todavía de una importante debilidad en este segmento empresarial.

La madurez del sistema en lo que concierne a la investigación científica se refleja en las relaciones que mantienen las universidades y los OPI con las empresas, de manera que la financiación de la investigación científica por éstas tiene dimensiones similares a las que se constatan en los países europeos Esta madurez se ve en la gran ampliación que ha experimentado la participación española en la producción científica mundial, comprobándose que tal logro lo ha sido principalmente de las universidades, al incrementarse de manera muy apreciable su productividad.

Pero no ha sido así en el caso de los OPI, donde la productividad científica ha ido en retroceso durante un buen número de años, denotando la existencia de importantes ineficiencias en este sector, lo que no sorprende dado que la creación de centros y organismos de investigación dependientes de las Administraciones Públicas es una mala solución institucional. Por lo demás, las ineficiencias también afectan, a pesar de sus resultados crecientes, a las universidades.

El sector empresarial innovador es, en España, débil, principalmente porque el país no ha logrado consolidar una ampliación de los sectores de alta tecnología en la generación de valor añadido. España mantiene un importante nivel de dependencia tecnológica del exterior que se expresa en los pagos por royalties y rentas de la propiedad industrial, así como en la participación de las importaciones de bienes de equipo en la formación bruta de capital fijo.

La maduración del Sistema Nacional de Innovación en España se ha reflejado también en la política científica y tecnológica. Los recursos utilizados por ésta, que casi se han duplicado en la última década, alcanzan ya un nivel relativo asimilable al del promedio europeo. Pero el centro de sus prioridades aparece anclado en la financiación de las instituciones científicas, sin atender suficientemente a las empresas.

El problema actual estriba en que la acción de los poderes públicos no ha atendido al objetivo de hacer emerger nuevas empresas innovadoras y se ha centrado en subsanar los fallos de mercado que afectan a la asignación de recursos en las ya existentes.

No ha habido estudios de evaluación sobre la política científica. Ésta se ha desarrollado bajo la premisa de que todos los recursos destinados a la financiación de las instituciones científicas están justificados, sea cual sea el esfuerzo que se haga para proveerlos. Sin embargo, las ineficiencias que se han podido estudiar en el caso de las universidades, por una parte, y la disminución de la productividad de los investigadores en los OPI, desmienten esa premisa, y hacen urgente un replanteamiento del modo de cómo se asignan los recursos públicos en este terreno.

En España contamos con una “superpoblación” de pequeñas y medianas empresas, que aportan el 65% del PIB y el 75% de los puestos de trabajo. Suponen el 99,2% de nuestro tejido productivo. Tenemos más que Reino Unido (98%) y Alemania (97%). Y sin embargo, parece que no podemos competir a ese nivel. Nuestras pymes flaquean en productividad, internacionalización y tamaño. La pyme española, con 4,7 empleados de media, insiste en su pequeñez en todos los sentidos.

2.-RECOMENDACIONES AL SICTE.-

Seguidamente expondremos algunas recomendaciones generales para mejorar la eficacia del SICTE y su política científica y tecnológica, así como a la implantación de los clústeres, referentes a los centros tecnológicos y sectoriales, las universidades, los agentes y la administración.

2.1.-RECOMENDACIONES GENERALES.-

Atendiendo a los retos que impone el  nuevo entorno socioeconómico y tecnológico, se recomienda que la Política Científica y Tecnológica tenga como objetivo impulsar la puesta al día del actual Sistema nacional SICTE que consiga una mejora en continuidad de la competitividad de la nación y sus respectivas autonomías.

Por tanto, partiendo de los agentes y subsistemas del sistema, la política establecida deberá siempre estar dirigida a conseguir un sistema más efectivo y orientado, mediante:

  • La promoción del funcionamiento de los Agentes como elementos de un sistema, lo que implica una intensificación continua de los mecanismos de interacción entre todos ellos, de forma que se consolide su funcionamiento en red con el propósito final de la innovación tecnológica, Además desde la Administración se deberá continuar potenciando la integración de actuaciones del ámbito industrial con otras pertenecientes a otros ámbitos.
  • Una persistente adecuación del Sistema a cada nuevo contexto en el que se desarrolle el proceso de innovación tecnológica, que exige la interacción no lineal entre los diferentes Agentes del Sistema.
  • La consolidación de una política de demanda que parta del mercado

, profundizando en la definición de las necesidades tecnológicas de Clúster y sectores empresariales de arrastre como base para el diseño y orientación de las actuaciones que se impulsen desde la Política Científico-Tecnológica.

  • El equilibrio de la aportación de cada uno de los Agentes en la medida en que sea necesaria para potenciar el conjunto del Sistema de Innovación, mejorando y adecuando el funcionamiento particular de cada uno de ellos. En este sentido, se trata de aumentar la implicación y participación empresarial, adecuar y aprovechar mejor las importantes capacidades de la infraestructura de soporte tecnológico e incrementar la aportación de la Universidad al esfuerzo conjunto del Sistema, todo ello impulsado por las actuaciones de la Administración.

2.2.-RECOMENDACIONES A LOS CLÚSTERS.-

Es notorio, que la realidad empresarial en cuanto a sus necesidades, capacidades y objetivos de evolución futura, esta en la base del diseño de la Política Tecnológica y en menor medida, de la Política Científica. En lo que afecta a la empresa, dichas políticas tienen como objetivo fundamental contribuir al cambio estructural. Ello es la consecuencia de una reflexión nacida desde los propias empresas, la cual debe producirse de manera significativa durante el proceso de definición de los Planes Tecnológicos de los Clústeres o Sectores de Arrastre Económico.

Los Clústeres deben llevar a cabo un ejercicio estratégico importante para definir sus Planes Tecnológicos, con la misión de:

  • Soportar la competitividad de las empresas del clúster, a través de un desarrollo tecnológico optimizado a nivel de la Comunidad Autónoma en cuestión.
  • Servir de vehículo para las demandas tecnológicas de los Clústeres al Plan de Ciencia y Tecnología o de I+D+I, y, adicionalmente a otras iniciativas de carácter suprarregional o nacional.

En el ejercicio estratégico que supone la definición de cada Plan Tecnológico  de los clúster, partiendo de un examen preliminar de su situación y de las tendencias futuras, en el que se han identificado los factores determinantes de la competitividad de las empresas que lo componen, deben marcar los objetivos estratégicos en el ámbito de la tecnología que guiaran el desarrollo de cada Plan en el futuro.

Este proceso permitirá confirmar y matizar la necesidad de una evaluacion del funcionamiento del sector empresarial en su conjunto como Agente del Sistema de Innovación. Dicha evolución ha de incidir en la línea del cambio estructural con el impulso a:

  • La cooperación empresarial, a lo largo de la cadena de valor de un producto, entre empresas con productos complementarios o, incluso, entre empresas competidoras. Este ha sido y será un eje de la Política Tecnológica, sobre todo mediante el impulso a proyectos de especial interés estratégico, para un conjunto de empresas, y que además cuenten con la colaboración de la oferta tecnológica.
  • El cambio estructural de empresas individuales, incidiendo en su evolución hacia modelos de empresa más flexibles a los cambios del entorno, que puedan explotar el conocimiento como fuente de competitividad. Ello, a su vez, habrá de incidir en la posibilidad de un funcionamiento en red con otras empresas y organizaciones que puedan cooperar en su desarrollo, estando comunicadas en red con el resto de Agentes del Sistema de Innovación de cada una de las Comunidades Autónomas.

2.3.-RECOMENDACIONES A LOS CENTROS TECNOLÓGICOS Y SECTORIALES.-

Con respecto a los Centros Tecnológicos y Sectoriales habrá de tener sumo cuidado

con las siguientes consideraciones.

  • Promover la implicación empresarial en los Centros, desarrollando las modificaciones en sus estructuras societarias de forma que exista verdadera involucración de las empresas en su funcionamiento.
  • Mayor especialización de los Centros, como medio para alcanzar el nivel de excelencia necesario para responder a la demanda tecnológica cada vez más sofisticada de las empresas.
  • Estrategia tecnológica compartida entre los Centros y las empresas, impulsando la orientación de la investigación de los Centros a las necesidades de las empresas en el nuevo contexto competitivo.
  • Promover la actuación de los Centros como generadores de empresas basadas en el binomio producto-tecnología, resultantes del desarrollo de patentes o de sus proyectos de investigación aplicada, complementando la acción empresarial en este campo. En este sentido se contara con el soporte de los Centros de Empresas e Innovación ( CEI ) que podrán actuar como incubadoras para las empresas generadas.
  • Continuar con la consolidación de una conexión mas estructurada con el mundo de la investigación científica representado por la Universidad y las OPIs para consolidar la red de centros de investigación integrada de carácter científico y tecnológico.
  • Mantener y desarrollar el trabajo en red entre los Centros Tecnológicos y Sectoriales, los Clústeres, la Universidad, las OPIs y la Administración y el conjunto de organizaciones que conforman el Sistema de Innovación.
  • Establecimiento de relaciones de cooperación con centros más avanzados, ya que ante las exigencias del mercado para acelerar los procesos de captación y desarrollo de tecnología, los Centros Tecnológicos han de proceder a su internacionalización de manera decidida.
  • Tratar siempre de agrupar la ubicación de los Centros Tecnológicos Sectoriales en adecuados Parques Tecnológicos.
  • Es de interés , el potenciar el crecimiento y consolidación de los Centros de Empresas Innovadoras, que ha de venir propiciado por C.E.I. S

2.4.-RECOMENDACIONES A LAS UNIVERSIDADES.-

En cuanto a la evolución de las Universidades de cada Comunidad Autónoma, se deberá utilizar sus recursos  para aumentar su aportación y colaboración de la Universidad con el Sistema de Innovación. Para lo cual se deberán considerar los siguientes puntos:

  • Aumentar las actividades de I+D+I de la Universidad, y en especial incrementar las de carácter tecnológico.
  • Tratar de detectar y actuar sobre grupos notables y sobre áreas donde exista una necesidad que provenga fundamentalmente del sector productivo y estén a falta de ser cubiertas de momento.
  • Ayudar a la recuperación de científicos jóvenes pos-doctores con adecuadas becas de recuperación.

2.5.-RECOMENDACIONES A LOS AGENTES DEL SICTE.-

Específicamente en su función de Agentes del Sistema de Innovación y en lo que se refiere a las actividades de carácter tecnológico, las acciones que requieren mayor apoyo deberán ser:

  • Acercamiento a las necesidades del tejido productivo desde el punto de vista de la formación y de la investigación.
  • Adecuación y, si procede, modificación de los criterios de evaluacion y desarrollo de los proyectos en el área tecnológica, propiciando siempre el acercamiento Universidad-Empresa.
  • Potenciar la integración de las Redes de las Comunidades Autonómicas con las O.T.R.I.s existentes.

2.6.-RECOMENDACIONES A LA ADMINISTRACIÓN.-

Respecto a las acciones de la Administración se deberá tener suma atención con las siguientes recomendaciones:

  • Integración de la Política Tecnológica con la Científica en todas las consejerías de cada Comunidad Autonómica
  • Coordinación de la Política Tecnológica dirigida al sector industrial con otras políticas departamentales que tengan especial relevancia desde el punto de vista tecnológico.
  • Planificación de las compras públicas de manera que la Administración este también en el lado de la demanda a través de sus políticas de compras y de promoción de inversiones públicas. En este sentido, se avanzara en una política de compras públicas que tenga en cuenta la Política Científica-Tecnológica, de forma que sirva como referente y como impulsor del desarrollo tecnológico para empresas y demás. En las relaciones entre economía y tecnología el llamado Sistema de Innovación Científico-Tecnológico-Empresa (SICTE o CTE) tiene una influencia decisiva en el desarrollo y en la articulación económica del país y las regiones.
  • Apoyar la creación de entidades de Capital Riesgo que faciliten la consecución de recursos financieros para los proyectos de I+D+I y la creación de nuevas empresas innovadoras.

3.-PROBLEMAS EXISTENTES Y PROPUESTAS A CONSIDERAR .-

Las pymes españolas se financian un 35% más caro que la media de la eurozona, un 77% más que sus homólogas alemanas. Además, la legislación dificulta la salida de este mal porque desincentiva el crecimiento e impide el acceso de las empresas pequeñas a financiación no bancaria. La normativa está volcada en la creación de empresas, pero se olvida de fomentar su crecimiento.

Conquistar nuevos territorios es clave para crecer. La empresa familiar de toda la vida debe abandonar estrategias localistas y aprender a pensar en términos internacionales si quiere alcanzar el éxito en un mundo cada día más globalizado, por lo que hay que hacerse con una buena estrategia de e-commerce y poner el foco en mercados emergentes

El factor humano es la piedra angular del potencial de una empresa, luego la captación de talento debe ser prioritaria. En el caso de las pymes españolas el problema no es solo de calidad, sino de cantidad. Nuestras pymes son las más pequeñas de toda Europa, con solo 4,7 empleados de media y eso las hace flaquear en los demás planos: cuánto más pequeñas sean, más difícil les será ganar presencia en el extranjero, conseguir financiación o ser más innovadoras y productivas.

La I+D es imprescindible para competir en los sectores de mayor intensidad tecnológica y de las actividades innovadoras es la que, a cambio de un mayor riesgo, ofrece una mayor ventaja competitiva a las empresas que la realicen con éxito.

España tiene muchas cualidades para convertirse en un núcleo de referencia para la innovación en Europa. Tenemos ventajas en clima, comida, geografía, infraestructuras y conectividad y ciudades mucho más atractivas para jóvenes emprendedores que cualquier ciudad del norte de Europa. Además, y esto es mucho más importante, tenemos buenos ingenieros y otros profesionales bien preparados, y el coste de este talento es muy bajo en comparación con el de otros países de nuestro entorno.

Recomiendo, avalando lo dicho, la lectura del post sobre cómo convertir a España en la Florida Mundial. : “Clúster nacional de salud y ocio, como florida del mundo y pilar de la marca España (1ª parte)”

Las empresas son los agentes más relevantes de la innovación, de manera que sobre ellas gravitan las actividades que dan lugar a la introducción en el mercado y a la difusión de los nuevos productos o procesos de producción.

La política tecnológica ha adoptado diferentes modalidades de ayudas y distintos objetivos en su formulación. Las primeras se han concretado en la concesión a las empresas de incentivos fiscales, subvenciones y créditos en condiciones privilegiadas. Y los segundos se extienden desde el desarrollo de tecnologías en sectores concretos o a la realización de actividades de cooperación entre empresas o entre éstas y las instituciones de investigación científica.

La situación ahora es que España está muy por debajo de esa inversión en innovación en la relación a la media de la eurozona. Está claramente por debajo del 1,5% de su PIB, un porcentaje que no alcanzó ni en el mejor momento económico antes de la crisis. Por delante figuran países como Francia o Portugal, y a gran distancia de Finlandia o de Alemania.

En la actualidad, las empresas encuentran enormes problemas para mejorar la tecnología de sus procesos productivos: dado el reducido tamaño de muchas de ellas, las empresas no tienen la capacidad de inversión o el conocimiento para desarrollar las tecnologías por sí mismas y no son capaces de encontrar en el mercado soluciones a sus problemas específicos.

Por otro lado, los investigadores en universidades y centros de investigación tienen potencial para desarrollar tecnologías y solucionar problemas tecnológicos de las empresas, pero sus conocimientos no se utilizan con este fin, dado el fuerte sesgo existente en la universidad y centros de investigación española hacia la investigación básica y la reducida producción de investigación aplicada

Una posible solución sería crear una red de institutos tecnológicos, donde se lleve a cabo investigación aplicada, y donde los investigadores resuelvan problemas tecnológicos que les plantean las empresas, a través de contratos de investigación. Se podrían constituir unos 30 institutos con esas características.

Por tanto, sería positivo el crear una red de investigación con los siguientes objetivos:

  • Difundir tecnologías punteras a empresas.
  • Fomentar la investigación aplicada, enfocada en desarrollar productos y procesos que alcancen el mercado en 2-5 años.
  • Aprovechar más eficientemente el ingente conocimiento tecnológico y científico de los profesores universitarios e investigadores.

Además  podríamos considerar las siguientes propuestas para potenciar el desarrollo de las políticas de I+D+i y sus interrelaciones Universidad-Empresa:

  1. Un nuevo sistema español de innovación, cerca del modelo alemán de cooperación público-privado, de forma que la generación de ideas se transforme en empresas y empleo.
  2. Un programa completo de medidas para favorecer la entrada de nuevas empresas de alta intensidad innovadora.
  3. Medidas para favorecer el funcionamiento, la productividad y crecimiento de las pequeñas y medianas empresas más productivas facilitando la actividad de los empresarios autónomos y PYMES innovadoras.